Transgénicos y errática Cancillería

Artículo publicado en La República, Sábado 14 de Junio del 2008


Por Eduardo Zegarra


Hace unos meses diversos articulistas señalaron su preocupación por una misteriosa reunión entre el presidente García y un alto representante de la transnacional Monsanto, principal productora mundial de semillas genéticamente modificadas (transgénicos), empresa de enorme poder y agenda propia para utilizar a países en desarrollo dentro de sus propósitos globales expansivos.

En dicha oportunidad, creo que nadie imaginaba que el gobierno llegaría tan lejos en la adopción no solo del discurso de dicha transnacional, sino en convertirnos prácticamente en su representante en los foros internacionales.

La imagen no puede ser más elocuente. Mientras en Lima el Presidente recibía a decenas de jefes de Estado y de gobierno de A. Latina y Europa y se jactaba de que el Perú iniciaba una nueva etapa de mayor sensibilidad ambiental con la creación del Ministerio del Ambiente; en Bonn, Alemania, la delegación peruana en el foro mundial de bioseguridad se encargaba de bloquear la iniciativa de 140 países por tener un artículo en la norma internacional que haga que las empresas productoras de transgénicos sean corresponsables por posibles daños y perjuicios de sus productos. Obviamente, este artículo chocaba frontalmente con los intereses de empresas como Monsanto, y he allí que nuestro país ha jugado el triste papel de defender directamente los intereses de esta empresa.

A esta altura nos preguntamos si el presidente García es consciente de estos hechos y si nuestra Cancillería, Mincetur y CONAM (o el flamante Ministerio del Ambiente) realmente saben lo que hacen en temas tan delicados y críticos para nuestro desarrollo futuro. El Perú es uno de los países que más podrían ser afectados por una entrada masiva de semillas transgénicas por motivos bastante obvios: los cultivos transgénicos pueden tener efectos devastadores en la biodiversidad en ecosistemas complejos como el nuestro. No solo eso, nuestra posibilidad de exportar productos orgánicos y libre de transgénicos a Europa y Japón se vería inmediatamente amenazada, poniendo en riesgo nada menos que al 70% de nuestras exportaciones agrícolas actuales y futuras. Es por esto inaudito lo que ha ocurrido en Bonn con una delegación peruana en la cual el Ministro de Agricultura infiltró a Alexander Grobman, un directo representante de los intereses de las compañías productoras de transgénicos en el Perú y quien se arrogó la representación de todo un país pero en defensa de intereses que poco tienen que ver con los nuestros. Este es un tema no solo para el Congreso, que debería investigar el evidente tráfico de influencias en el Ministerio de Agricultura, sino para nuestros exportadores agrarios y productores orgánicos que podrían ser gravemente perjudicados por decisiones ligadas a intereses de empresas transnacionales que quieren carta libre, cero regulación y nula responsabilidad por daños y perjuicios. Lamentable papelón de nuestra Cancillería que les debe una explicación muy clara a los peruanos y peruanas que esperábamos más de ella en un foro tan importante.


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